Coagulación sanguínea

Daiichi Sankyo atesora una gran experiencia en el ámbito de la coagulación sanguínea. En 1952, Shosuke Okamoto, un investigador de la Universidad de Kobe que trabajaba para Daiichi, descubrió el primer agente antiplasmina, denominado ácido épsilon-aminocaproico. Las plasminas son enzimas que desempeñan un papel clave en la coagulación de la sangre y se utilizan para favorecerla cuando los pacientes padecen fuertes hemorragias.
Este descubrimiento supuso uno de los primeros pasos de la compañía en la investigación en hemostasia, ámbito en el que Daiichi posteriormente trabajó en varios candidatos a inhibidores del factor Xa, que impedían la coagulación de la sangre. Toda esta experiencia investigadora acumulada ha conducido al desarrollo de un inhibidor del factor Xa que se administra por vía oral, sobre el que se están realizando actualmente ensayos de fase III para el análisis de sus propiedades en la prevención del tromboembolismo venoso.
